La patrulla policíaca se alzo medio metro del suelo.
levitó por unos segundos y se estrelló contra la pared verde del frente.
justo al lado de la tienda de telas anticuadas.
El metal, la fuerza y el impacto generaron un cráter en la pared del tamaño de esos que vez en la luna.
La gente corría, huían de lo desconocido.
Una señora llora en piso, su hijo acaba de perder el brazo izquierdo y se desangra en el asfalto.
Un tipo, hala a otro hombre que le faltan las piernas, y se ve sin signos vitales.
Un bus de tamaño mediano se eleva por los aires sobre las cabezas de todos lo que gritan y corren ese 24 de Diciembre.
Las calles estaban repletas.
El bus sube girando suavemente, y de un momento a otro de comprime de extremo a extremo sobre si mismo. Como si dos grandes manos lo aplastaran como una pequeña lata de refrescos.
Es catapultado 4 calles más allá y se estrella sobre un edificio de 5 pisos, color verde, oxidado por el sol.
Se derrumba. Casi instantáneamente. Enormes pedazos de edificios devastan el suelo y destruyen más autos al caer sobre ellos.
Cadáveres sobre las calles; desaparecidos.
Un día negro.
Ni idea de a que dispárale.
Gabriel se apiña con los otros 4 agentes tras una esquina.
Alejandro llora en atrás de todos. Armando y Daniel, apuntan a cielo y la nada. Disparan a lo demente.
Gabriel, debe hacer algo. Rápido.
Se asoma de reojo, no distingue nada entre el polvo y el humo.
Dos autos mas, se levantan en los aires y chocan entre si.
Gabriel corre, pasando por debajo de ellos, antes de que terminen de colisionar.
Salta, un puesto de lentes derrumbado, se esconde tras unos escombros y apunta con su arma de reglamento.
“bazar nuevo Lei” rezaba un enorme pendón, ahora derribado.
Los autos conchan, estallan y entre el fuego, y el metal, aterrizando en un bar 50 pasos de donde se encontraba.
Mira atrás. Sus compañeros no quieren avanzar.
Los instan con señas a que se acerquen.
Se lo niegan.
Daniel el más bajito y moreno, cierra los ojos, reza rápidamente y comienza a correr.
Llega a un lado de Gabriel. Se lanza en suelo. Bendice en voz baja.
Armando empuja a Alejandro, que no quiere correr, en lugar de eso empieza correr en sentido contrario.
No da más de 3 pasos y se detiene instantáneamente.
Algo lo eleva lentamente hasta alcanzar los 5 metros.
Todos se quedan paralizados.
Alejandro grita. Se intenta mover. No pudo terminar de hacerlo.
Es desmembrado de golpe.Despedazado; de un solo tirón surtiendo de viseras y sangre todo el lugar.
Entrañas en paredes, carros, el suelo. Todo se teñía de sangre.
Armando en shock, con desesperación en los ojos, temblando cada fibra de su cuerpo, empieza a disparar en el lugar en donde antes de morir; su amigo se encontraba.
- malditos hijosdeputa!- ni siquiera sabia que maldecía.
Descarga el arma, completamente contra la nada.
Va a seguir insultando. Se queda en media palabra.
Un hilo de sangre sale de su boca.
Sus ojos se ponen blancos.
Dispara, una vez más. Todo se queda en silencio.
Perpendicularmente; es cortado en dos. De un solo y perfecto tajo.
Sus restos caen haciendo polvo y un sonido sordo sobre la acera.
Ya toda la calle se ve sola.
No hay almas..Solo muerte, y la destrucción prematura y sin sentido de las vísperas navideñas.
Daniel cae sentado, temblando, en espasmos, con la mirada perdida.
Junta las rodillas contra su pecho. Se balancea sobre si mismo.
Gabriel le quita la mini-uzi de las manos.
No sabe que hacer. No sabe que pensar.
Solo esta seguro de que va a morir.
Pero todos morimos de igual forma. O quizás no.
Carga la pistola. Se persigna. Aguarda.No tiene idea de que acaba de asesinar a sus compañeros, o que acaba de destruir media ciudad.
Solo sabe que debe acabar con ello.
Pase lo pase. Aunque la sola idea parece imposible.
Se escuchan ruidos dentro del almacén.
Forcejeos, explosiones.
También suenan hélices a lo lejos.
Se aproximan helicópteros.
Negros; enormes se ven cerca ya del sitio del siniestro.
Cantan suavemente, la nana de la muerte.
El réquiem de aquello que no podemos predecir.
Estalla el techo del bazar.
Algo sale proyectado hacia el cielo.
Gabriel mira sin entender, apuntando.
De un momento a otro le arden los ojos, como si acido de batería perforara sus corneas.
Salve, Regina, mater misericordiae;
vita dulcendo et spes nostra..
salve.
El don de la ceguera.Mira alrededor.
Frente al edifico, solo intenta comprender.
Solo intenta entender.
Algo entre araña y perro, color verde parduzco camina sobre la pared del frente.
De la mitad del vientre de la araña, 4 cabezas de perro, sin ojos y sin lengua ladran y mastican un cadáver de una tipa vestida de azul. Tiene letras extrañas pintadas como con fuego en el borde de la cola, cerca de un aguijón en forma de garfio de carnicería. Camina, hacia delante y hacia atrás, tomando más cadáveres con sus patas, peludas e introduciéndolas en sus caninas bocas.
Saliendo de la tienda, unas especies criaturas color oxido llenas de pústulas con 4 brazos y mascaras salen tropel, dirigiéndose a distintos sitios sin acercársele.
Solo parecen olfatear. Aunque sobre su mascaras doradas no parezcan tener nariz, y sus ojos, 2 pares de 3, miren a distintas direcciones buscando.
Un tipo de muñeca de porcelana de menos de 10 cm de tamaño, sobrevuela de un lugar a otro. Es pequeña y de ojos grandes y vidriosos. Verdes.
Tiene un vestido negro con amarillo. Estilo victoriano.
Del cual; unas largas tiras, de los mismos colores caen hasta el suelo.
Largas, silenciosas. Hacen florituras atrás del vuelo de la criatura.
Los brazos son lo único desproporcional.
Son más largos q cualquier parte del cuerpo. Y los dedos son huesudos, como si se tratasen de un esqueleto, reducido.
Se acerca un convoy del ejército.La
muñeca/esqueleto, alza sus mini brazos apuntando a una camioneta estacionada al lado del comercio chino.
Las tiras de tela, pareciendo infinitas salen de sus vestido, y se dirigen a la maquina.
La envuelven, de arriba a bajo, en pocos segundos.
El ente, ladea su pequeña cabeza.
Hace un signo de aprobación.
En un parpadeo la camioneta se comprime, aplastándose, volviéndose un disco de chatarra.
La calle es cercada por dos camiones llenos de soldados.
No se han terminado de bajar, cuando de un solo golpe es disparada la camioneta gris cubierta de tiras; contra los dos camiones llenos de efectivos.
Explotan.
Ellos gritan y disparan.
Ella o lo que sea sonríe.
La cosa mitad perro mitad araña, se abalanza sobre los soldados, picándolos en trozos y devorando sus cadáveres. Sin mucho postin. Sin mucha elegancia. Solo devora y destruye.
Estos, confundidos disparan erráticamente.
Se acercan los helicópteros. Disparan también.
Gabriel solo esta de pie sobre un montículo de escombros.
Paralizado reza.
En una lengua que no conocía.
"Accénde lumen sénsibus,Infúnde amórem córdibus;Infírma nostri córporis,Virtúte firmans pérpeti."
Las criaturas q salieron del almacén hacen una formación en forma de diamante.
Levantan las ballestas que portan.
Son mas o menos 7 armas apuntando al helicóptero mas cercano.
Fuego. Le dan.
Estalla el motor, el aspa de las hélices giran lentamente antes de caer.
La aeronave da vueltas sobre si misma. Estallando, generando una onda expansiva terrible. Tumbado a Gabriel sobre Daniel, que aun permanece inmóvil en suelo.
Los asesinos diabólicos, que asedian la ciudad al mismo tiempo cambian de posición, y apuntan al segundo helicóptero.
No disparan.
Porque algo desde arriba les dispara a ellos.
Caen y gritan.
La muñeca extraña que se divertida destruyendo dos camiones mas que se acercaban por la esquina; voltea.
Gira mirando hacia arriba.
Y no pudo mover sus tiras mortales de tela, porque un disparo le vuela la cabeza.
El golpe de la bala, la empuja hasta chocar contra una tienda de víveres que estalla y dispara escombros, al momento en que la pequeña cosa se estrella sobre sus paredes.
La enorme criatura, que devoraba cadáveres y clavaba sus zarpas en los uniformados; gira sobre si.
Se queda, de frente a Gabriel, como si lo contemplara.
Sin ojos y sin rostros, solo cuencas carnívoras y asesinas.
Se percata de que Gabriel puede verlo.Empieza a moverse rápidamente hacia donde esta el
policía. Abre sus fauces y mueve su aguijón para, aniquilarlo de un solo golpe.
- Surréxit, ac Paráclito, In saeculórum saécula.!- grita Gabriel.
Algo lo toma por detrás, por su pecho.
Huele dulce.
Manos femeninas, color rojizo de cabello,
reflejos azules en la luz.- predica…- le dice al oído. En una lengua desconocida una voz suave y agraciada de mujer.
- Predica y dispara, en nombre del Islam…-Un día negro.Gabriel, en éxtasis divino... Solo aprieta el gatillo.